Larga vida a nuestras fiestas

Bambucos y Sanjuaneros nos impulsan, inspiran, aumentan los latidos de nuestro corazón y nos evocan los mejores recuerdos vividos en el marco de estas fechas. El Covid-19 nos impide salir hoy, pero no sentir, recordar, el sentirnos orgullosos del folclor del Huila para Colombia.

Karlos Umaña Arias

Redacción La Revista

Durante muchos años, el mes de Junio ha sido sinónimo de alegría y jolgorio para nuestra tierra opita, ya que en éste tiene lugar la más grande tradición cultural del Surcolombiano: El Festival Folclórico, Reinado Nacional del Bambuco y Muestra Internacional del Folclor, la cual en este 2020 llegaría a su sexagésima versión y aunque se esperaban semanas llenas de color, tradición, olores y sabores autóctonos, la intempestiva llegada de la pandemia del Covid-19 ha llevado a las diferentes autoridades a suspender eventos masivos, como las fiestas sanjuaneras. Pero en este preciso momento es donde se hace necesario meditar sobre si ¿nuestras festividades son un evento estatal o son resultado de una verdadera tradición?, reflexionar aún más allá para determinar si ¿La historia de nuestras fiestas se remonta a las 6 décadas que se cumplirían en este año?

Por años Neiva se ha encargado de ser anfitriona de Colombia y el mundo con un escenario cultural inigualable. Sin embargo, lo que pocos conocen es que esta historia nació hace más de tres siglos, en la época de la colonia. Cuando aún nos encontrábamos bajo el mandato del Rey de España, el Gobernador de la Provincia de Neiva decidió establecer una celebración que asegurara lealtad, obediencia y respeto al monarca por parte del pueblo, dicha festividad se denominó “La Jura”. En ese entonces el festejo duraba 10 días, San Juan era la fiesta de los campesinos, se celebraba en el campo o a la orilla del río en forma de paseo familiar, de “olla” diríamos hoy. San Pedro, en cambio, era una fiesta urbana desarrollada en la ciudad con cabalgatas, pólvora, licor y música. El pueblo, bastante oprimido por la monarquía española, participaba multitudinariamente, pero no precisamente para demostrar lealtad al monarca, sino para proclamar la nobleza salida de su estirpe, las “Reinas”. Y es que mediante esta práctica, se veía más cercano el día en que serían las hijas del pueblo, las que trajeran libertad, bienestar y prosperidad a una provincia azotada por la colonia.

 

Del espíritu a la realidad

El espíritu de la tradición se mantuvo, razón por la cual el 7 de diciembre de 1959 la Asamblea Departamental del Huila aprobó la Ordenanza No. 44 en donde se ordenaba promover el Festival Típico del Huila y se daba vida a la Junta Folclórica Departamental. Razón por la cual en 1960, según decisión de la Dirección de Turismo del Departamento, se da vida al Reinado del Bambuco y empezó a tomar forma con la participación de conjuntos musicales, danzas folclóricas, carrozas decoradas y candidatas seleccionadas por cada uno de los departamentos del país.

Todo este recorrido cultural hizo que en el año 2006 mediante la ley 1026, nuestras fiestas fueran declaradas como Patrimonio Cultural de la Nación y hoy existen más de 25 festividades oficiales en el país, cada una con sus particularidades, cada una con sus características especiales, sin duda alguna las nuestras tienen ese algo, ese no sé qué, que nos impulsa, que nos inspira, que hace que un simple “Tan Tan”, aumente los latidos de nuestro corazón, erice nuestra piel y en segundos nos evoque los mejores recuerdos vividos en el marco de estas fechas. Eso es lo que sin importar la situación no se puede perder, nuestra esencia.

 

Orgullosos de la Huilensidad

Porque tal vez el Covid-19 nos impide el salir hoy, pero no nos impide el sentir, no nos impide el recordar, no nos impide el sentirnos orgullosos. Así que la invitación en este mes es a no dejar morir la tradición, solo se necesita de un corazón dispuesto, que a través de las herramientas virtuales decida mantener viva la llama del orgullo opita.

Alpavision ya ha dado la pauta con la agenda folclórica, ahora está en sus manos querido Alpalector preservar nuestras raíces, promover nuestra cultura y que así entre todos garanticemos “Larga vida a nuestras fiestas”.

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