Marketing durante 2021

El año 2021 será un reto para aquellas organizaciones que decidan mantenerse a flote a la vez que deseen seguir satisfaciendo a sus consumidores. 

Dagoberto Páramo Morales, PhD

Especial La Revista

Después de un año repleto de miedo por la crisis del coronavirus que nos obligó a encerrarnos y aislarnos de la sociedad en la que habíamos vivido durante toda nuestra existencia, se nos avecina un mundo lleno de incertidumbre en todos los órdenes de nuestra vida cotidiana. Es angustiante lo que sucede, sobre todo porque aún no hemos entendido en toda su extensión que todo se ha trastocado dada la obligada disminución de la interacción social a la que estábamos acostumbrados. Todo es incierto. Es apabullante también la falta de confianza que se tiene en el proceso de prevención que pueda lograrse a través de las vacunas que muchas organizaciones han descubierto y que en Colombia apenas se iniciará en febrero, según los anuncios oficiales, en los que, por cierto, muchos no creen. Más preocupante aún son las vacilaciones de mucha gente que, intentando regresar, a la fuerza, a tiempos pasados en los que las fiestas hacían parte de nuestras vidas, rompe el aislamiento y con una gran dosis de irresponsabilidad social se reúne en pachangas de todo tipo sin seguir las indicaciones de bioseguridad que tanta protección nos han brindado. Es impresionante. 

Es en medio de este mar de desasosiego de lo que vendrá en el que deberá actuar el marketing a fin de seguir cumpliendo su rol ya no tanto de contribuir al crecimiento de las empresas sino en desarrollar estrategias que aseguren su sostenibilidad en el largo plazo. Esta incertitud se incrementa de manera sensible dado que no hay ninguna certeza de la verdadera recuperación de la capacidad adquisitiva de consumidores, compradores y clientes. Esto se debe, en parte, a que las autoridades económicas del país siguen tomando las mismas decisiones como si la pandemia no existiese. Las evidencias en el mundo entero demuestran que el camino más seguro para proporcionarle estabilidad a las empresas es garantizando y ojalá mejorando los ingresos de los demandantes. Si esto no se logra no habrá demanda suficiente para que las empresas desarrollen más procesos productivos que a su vez incrementen el número de empleados requeridos. 

Ante esta dura realidad que no se quiere ver en sus justas proporciones, es claro que para el marketing la crisis puede originarse no tanto en las acciones que se desarrollen de forma creativa y de acuerdo con las peticiones de sus demandantes, sino que las dificultades provendrán de una innegable falta de capacidad de consumo, sobre todo de cierto tipo de productos considerados no básicos para la existencia humana. Así, los estrategas de marketing deberán realizar esfuerzos para, en primer lugar, conservar a sus clientes sea sacrificando sus usuales utilidades, o dejando de obtenerlas mientras el vendaval se amaina. Será necesario, igualmente, que desde el marketing se promueva el componente básico de los productos y se deje de lado, temporalmente, los simbolismos implicados dada la sensible reducción de los aspectos sociales a la visibilidad de su consumo. De la misma forma, deberán enfatizarse los productos asociados a la supervivencia humana y menos aquellos suntuarios que dada la contracción de los ingresos reales se hacen superfluos y hasta innecesarios.

Definitivamente, en este horizonte que se antoja complejo e inentendible, el año 2021 será un reto para aquellas organizaciones que decidan mantenerse a flote a la vez que deseen seguir satisfaciendo a sus consumidores.

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